Pisar descalzo el piso de madera
es una pequeña excentricidad irreverente,
y confirmar, viendo a través de las cortinas,
sacudidas por el viento caliente,
que allá afuera aún están en guerra
y que todos corren en busca de algo urgente.
Pisar descalzo el piso de madera
es una pequeña excentricidad irreverente,
y confirmar, viendo a través de las cortinas,
sacudidas por el viento caliente,
que allá afuera aún están en guerra
y que todos corren en busca de algo urgente.
Hay tranquilidad
y belleza eterna
en tus pestañas
detrás siempre acecha
un grito de rebelión