POCOS

No es necesario 

recordar madrugadas que ya no están.

No es necesario

traer tus ojos hasta este lugar.

En días de sol

en los que todo se corrompe,

en rostros limpios

en los que nada se refleja,

en manos suaves

sin historia,

en vidas apelmazadas

sin peligro y sin emoción,

en cómodas y seguras rutas

que nunca se cortan de improviso,

ni serpentean

antes de que se oculte el sol,

veo reflejada toda la conformidad establecida

y siento en toda esa ausencia,

la cómoda, segura y estéril procesión,

que no para de ir y venir, anónima… sin pasión.

No es necesario traer tus ojos

hasta este lugar.

No es necesario recordar madrugadas

que ya no están.

Somos pocos,

pero seguimos tejiendo madrugadas eternas,

sin sol, solo insomnio y convicción

y una tenue locura serena.

Somos pocos

pero nuestros ojos no paran de brillar,

y nos enfrascamos

en conversaciones eternas.

Y nos reímos mucho

y nuestra risa es fuerte y sincera.

Y nos seguimos buscando,

y a veces, cuando hay tormenta

en la ciudad de las tardes serenas,

nosotros nos encontramos.

Y juntos somos

como un rayo que irrumpe

en una tibia y monótona

noche de luna llena.

Somos pocos….

pero cada tanto

alguna  madrugada nos sorprende

con el arribo mágico de alguien más.

Otro rayo fuera de sitio,

otro paria a la deriva,

otro lobo sin manada, ni religión,

alguien que no necesita

abrazarse a un salvavidas,

otro que entendió

que la ruta es el destino y no existe una salida.

Código de registro:  2111189852132

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