Cuando la bruma de las calles empaña tus ojos
en las frías y azules noches de invierno
cada barra de bar es como un gran escorpión rojo
que ralentiza el ruido y el vértigo, anestesiándote a su antojo,
envenenándote y limpiando tu rostro de todo el ruido externo.
Y la nube roja de furia que te nubla los sentidos
aquella que te caracteriza y te hace encantador
se transforma en la gris niebla que esconde tus latidos
ahogándolos en las calles heladas en las que estás perdido
amalgamado y siendo parte de un paisaje desolador.
La mayoría se mueven en grupo hacia su destino
esperando la hora de sentarse frente al televisor
comprando en cuotas y saludando a los vecinos
transformando a sus hijos en unos cretinos
en ovejas que siguen al rebaño con su bramido ensordecedor.
La lucha es contra uno mismo
y cada nuevo día es otra batalla
por tratar de permanecer fiel a sí mismo
por no comprar el discurso aceptado y elegir el ostracismo
en vez de transformarse poco a poco en un canalla.
Código de registro 2005164029650