Ha llovido mucho
desde la primera vez
que te vi caminar,
una mañana furiosa
por aquel callejón que termina
en la puerta trasera del bar.
Tus huellas quedaron marcadas
y tus pasos aún resuenan
y ni siquiera toda esa agua caída
que lava tantas penas
y refleja la luna en el suelo
las ha podido borrar.
La barra de aquel bar aún hoy sigue regalando
el aroma impregnado en la noche
y amplifica con cada trago el rumor de los insomnes
que susurran a varias voces
que la locura y la alienación son el sombrero
de los que nos perdemos en madrugadas veloces.
Y nos repetimos que existe otra manera de vivir
y otra manera de caminar a través de la noche,
otra manera de respirar, y otra manera de ver,
pero una sola manera de evitar el tedio
y una sola manera de retirarse a tiempo,
a puro Rocanrol y poesía, sin nada en el medio.
Porque no es valiente quien no se deja convencer
sino aquel que está intentando convencerse a sí mismo
que cambiar no es una opción
cuando el cambio te hace igual a la mayoría
y que la revolución no es más que ilusión
y pérdida de tiempo, y una mentira,
si no es estética, si no es artística,
si no es lo que te lleva
a transitar por la periferia
durante toda la vida,
a ser uno de los pocos que no creen
en todas las bonitas mentiras.
Código de registro: 1907201491110