- Las lápidas de aquel cementerio no tenían nombres, sólo números de funcionario.
- Es cierto que prometí traerte la luna, pero cuando la fui a buscar decidí quedarme con ella.
- Mirarte hasta derretir la escarcha de tus pestañas.
- Bailar hasta el amanecer, solo para verte sonreír iluminada por la luz del sol.
- Nos dijimos todo bajo la cómplice luz de un farol, en una esquina perdida en las melodías de un sucio Rocanrol.
- La distorsión de una guitarra atronando en una noche de invierno, tu piel pálida acercándose cada vez más y las estrellas como notas, apoyadas en el infinito pentagrama del cielo.
- Absorto en tu boca, mientras muerdes el borde del vaso, en un instante interminable que nos redime de todos los fracasos.
- Descifrar cada uno de tus gestos, adelantarme a cada uno de tus suspiros, ralentizarnos juntos, para deslizarnos fugaces, en el calor líquido de la ingrávida noche.
- Que el último trago lo bebamos en tu alcoba, que el primer rayo de sol nos queme, de a poco, lo que nos queda de cordura.
- Si te vas conmigo te prometo una caminata por los callejones más azules, prometo intentar robarte un beso en cada una de las esquinas y recitarte poemas hasta que entre tragos, abrazos y versos, sentados en el muelle, nos sorprenda el mediodía.
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