El legendario tipo de poesía japonesa denominada Haiku (俳句) tiene reglas muy claras y concretas por todos conocidas o, eventualmente, verificables. De todas ellas he decidido respetar a rajatabla solamente dos; a saber, la métrica de 5-7-5 (que es una de las que puede no respetarse en forma estricta en idioma no japonés) y lo he hecho independientemente del tipo de palabra (aguda, grave o esdrújula) con que finalice un verso y el hecho de que los versos no rimen. Las otras, todas ellas, han sido en este ejercicio poético ignoradas, mejor sería decir conscientemente evitadas. Podría decirse así, que estos poemas muy breves y exentos de rima, no constituyen un fiel ejemplo de este milenario arte japonés, pero… y si fueran Haikus?
Mis palmas
se limpian con tan solo
acariciarte
Mi lengua baila
y escribe poemas
que surcan tu piel
Añora también
el modo en que su piel
desapareció
Aquella casa
se vistió de ausencias
al caer el sol
Observo como
tus ojos se apagan
y muero también
Dejo mis Haikus
tirados en la cama
al anochecer
Rompe el día
en tus ojos cansados
de verme caer
No creo poder
por más que lo intente
volar otra vez
Te acuestas sola
y mi cama desnuda
te besa la piel
Se magnifica
la luna en el cielo
y tu voz en mí
Alcantarillas
donde corren los sueños
flotando grises
Guía mi viaje
una sabia brújula
con cuatro Nortes
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